lunes, 7 de junio de 2010

Fotorreportaje

¿Ama de casa?, ¿profesora?, ¿madre?, ¿bailaora?...Simplemente una mujer.

Con este título he querido comenzar mi reportaje fotográfico. Estas son algunas de las definiciones que podríamos atribuirle a Loles, pero se quedan cortas ya que ella es mucho más de lo que yo pueda decir.

En la actualidad la mujer juega un papel muy importante en la sociedad. No solo de ella dependen las labores del hogar y la educación de los hijos sino que por circunstancias de nuestra sociedad, las mujeres tienen que trabajar igual que los hombres. En este aspecto hemos avanzado, pero no está tan avanzado para los tiempos que corren que los hombre se ocupen del hogar de la misma manera que las mujeres. Aunque hoy en día ellos colaboran mucho más que antes, sigue sin ser suficiente, ya que el verdadero peso del hogar, por lo general, recae en ellas.


Con este reportaje he querido destacar la vida de Loles Costa, una mujer sin duda polifacética. Loles está casada, tiene una hija y es profesora de flamenco en el Conservatorio de Danza.

Saborea cada minuto libre que tiene al día para descansar ya que continuamente tiene cosas por hacer.

En un día con ella he querido averiguar como es su vida. A las nueve y media de la mañana ibamos de camino hacia la tienda. Más tarde a la peluquería. Después de vuelta a casa a ordenar los alimentos y a hacer la comida, (mientras hacia una cosa y otra ordenaba el salón y recogía la ropa de la lavadora). ¡Esta chica no para!. Antes de irse a trabajar estudia pasos de otros artistas para incluirlos en sus coreografías.

Llega la hora de irse con ella al trabajo y sus luceritos la están esperando, llama así a sus alumnas. Una vez con los músicos en el aula comienza la clase. Ella baila un poco con ellas como apoyo pero la mayor parte del tiempo supervisa los pasos, las posiciones, los giros y sobre todo las anima. "Son un espectáculo, bailan de muerte"- define a sus alumnas.

Además de dar clase, Loles tiene que ir a su despacho a resolver temas del conservatorio, es la jefa de estudios del centro. Antes de subir al despacho, nos tomamos una "coca-cola light" en la cafetería y le pregunto: ¿cómo haces para llevarlo todo?: "No se, sólo lo hago, no me cuesta hacer las cosas." Asombrada ante tanta semblanza y fuerza interior le pregunto si le gusta su trabajo, a lo que contesta: "Es mi pasión. Disfruto muchísimo. Hago lo que me gusta y estoy muy contenta con ello."

Por la tarde vamos a recoger a Adriana a la guardería. Tiene dos años y ocho meses. Rubia y con unos ojazos como la madre, toda la familia asegura que será bailaora como su progenitora.
Loles pasa toda la tarde con ella en el parque, a media tarde la baña y toca el momento de despedirse de la pequeña Adriana. Esa noche Loles tiene una actuación.

Encima del escenario Loles es otra, es todo genio y duende. No puedo explicar con palabras qué se siente al ver a Loles bailar. Con los bellos de punta y las lágrimas saliendo de mis ojos hice las fotos de la actuación para este reportaje. Todo lo que expresa encima del "tablao" es imposible que yo lo pueda transmitir. Aconsejo que vayáis a ver alguna actuación suya para que me podáis entender. Hasta entonces solo puedo dar las gracias a Loles Costa y decir de ella que tiene mucho mérito su labor en todos los sentidos y lo que más mérito tiene es que todo lo haga con una sonrisa en la boca.


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